
Ventajas e inconvenientes de contar con un profesional especializado
A la hora de vender una empresa o un negocio en funcionamiento, muchos propietarios se plantean si deben recurrir a un intermediario profesional. Este tipo de asesor —también conocido como broker empresarial o consultor de traspasos— puede aportar un gran valor añadido, aunque también implica ciertos costes y riesgos. A continuación analizamos los principales aspectos a tener en cuenta.
1. Experiencia y conocimiento del mercado
Un intermediario especializado dispone de una visión global del proceso de compraventa: sabe cómo valorar el negocio, preparar la documentación, presentar la empresa ante posibles compradores y gestionar la negociación. Además, conoce la normativa mercantil y fiscal aplicable en España, lo que evita errores comunes y retrasa la operación.
2. Acceso a una red de compradores cualificados
Los intermediarios trabajan habitualmente con carteras de inversores, emprendedores y fondos interesados en adquirir pymes. Gracias a esta red, la venta puede realizarse en menos tiempo y con mayor discreción.
3. Valoración realista y posicionamiento adecuado
Uno de los puntos más delicados de toda operación es la fijación del precio. El intermediario utiliza métodos de valoración reconocidos y analiza las condiciones del mercado local (sector, ubicación, rentabilidad) para determinar un rango de valor coherente y atractivo para ambas partes.
4. Presentación profesional del negocio
Elaborar un dossier de venta atractivo y completo es esencial. El intermediario sabe cómo destacar los puntos fuertes de la empresa —historial, clientes, potencial de crecimiento— y convertir esa información en un argumento de venta sólido ante los compradores.
1. Coste económico
El principal inconveniente es el coste. Los honorarios suelen oscilar entre el 5 % y el 10 % del precio final, o bien incluir una tarifa fija inicial. Este gasto puede reducir el importe neto que recibe el vendedor, aunque suele compensarse si la operación se cierra en mejores condiciones.
2. Riesgo de mala intermediación
No todos los intermediarios trabajan con el mismo rigor. Algunos priorizan cerrar una venta rápida en lugar de buscar el comprador ideal. Por ello, conviene analizar su reputación, experiencia sectorial y condiciones de contrato antes de firmar.
3. Problemas de comunicación o de confianza
En ocasiones, la relación entre el propietario y el intermediario puede deteriorarse si no hay una comunicación transparente. Un exceso de protagonismo o una falta de empatía del asesor pueden generar tensiones o incluso alejar a compradores interesados.
Antes de contratar a un profesional, asegúrese de que cumpla con tres criterios básicos:
También es recomendable firmar un mandato de intermediación con objetivos y plazos claros, y evitar la exclusividad excesivamente prolongada.
Contar con un intermediario puede marcar la diferencia entre una venta compleja y una operación fluida y rentable. Su experiencia en valoración, negociación y presentación del negocio aporta valor real, especialmente en transacciones de cierta envergadura.
Sin embargo, es esencial elegir con cuidado al profesional, revisar las condiciones económicas y mantener una comunicación constante. De este modo, el propietario puede aprovechar todas las ventajas del asesoramiento experto, minimizando al mismo tiempo los riesgos y los costes innecesarios.